
Tengo frío y mis guantes son oscuros,
el viento arrea con sus pasos un disímil futuro
y hace frío como en un hospital.
Voy sin nudillos, en el lomo una cruz y hay frío entre mis vértebras
Me despeino con un naipe moribundo
que se balancea en mi tiempo como una bolsa lo hace en el viento,
mi corazón respira en el bar
y golpea para que caiga el destino,
tengo miedo de perderme otra vez
en el regocijo de creerme vivo
pues ella es mujer y lleva ojos que ya no conozco,
pero no dejaré de escribir, quizás.
Catatónico en este infierno que baila el vals de mis años
en mis dedos, en mis pelos, en los labios cromados
y ella vuelve con su sonrisa de televisión
para recetarme un naufragio; adiós no quiero
Inyecta su carisma cuando lo recuerda
y no sé que decir para ingresar en su memoria
pues supongo que la quiero aunque no me conozca
pero la quiero y reniego por eso y por eso tengo frío

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