martes, 11 de noviembre de 2008

tres antes del meridiano



Tengo frío y mis guantes son oscuros,

el viento arrea con sus pasos un disímil futuro

y hace frío como en un hospital.

Voy sin nudillos, en el lomo una cruz y hay frío entre mis vértebras


Me despeino con un naipe moribundo

que se balancea en mi tiempo como una bolsa lo hace en el viento,

mi corazón respira en el bar

y golpea para que caiga el destino,


tengo miedo de perderme otra vez

en el regocijo de creerme vivo

pues ella es mujer y lleva ojos que ya no conozco,

pero no dejaré de escribir, quizás.


Catatónico en este infierno que baila el vals de mis años

en mis dedos, en mis pelos, en los labios cromados

y ella vuelve con su sonrisa de televisión

para recetarme un naufragio; adiós no quiero


Inyecta su carisma cuando lo recuerda

y no sé que decir para ingresar en su memoria

pues supongo que la quiero aunque no me conozca

pero la quiero y reniego por eso y por eso tengo frío

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